martes, 21 de abril de 2026

Los Origenes De La Neurodivergencia (Parte II)


Continuamos nuestro viaje por la historia de la neurodivergencia. Si no has le铆do a煤n la parte I, te invitamos a que lo hagas, para no perderte nada sobre este art铆culo.

En este segundo tramo hablaremos desde el concepto de "la madre refrigerador", hasta el concepto de masking, pasando por la evoluci贸n en los distintos DSM. 


Psicosis Infantil y la Teor铆a Psicodin谩mica

A mediados del siglo XX, la dominancia del psicoan谩lisis en ese momento, transform贸 el enfoque biol贸gico de Kanner en una narrativa de trauma ambiental. El psicoanalista Bruno Bettelheim, influenciado por su experiencia en campos de concentraci贸n, populariz贸 en los a帽os 60 la teor铆a de la "madre refrigerador", argumentando que el autismo era una forma de psicosis infantil causada por el rechazo emocional materno. En esta 茅poca, el autismo se entendi贸 como una "fortaleza vac铆a", como si fuera un mecanismo de defensa extremo donde el ni帽o se sent铆a obligado a retirarse del mundo que percib铆a como hostil y amenazante.

Este concepto, tuvo consecuencias devastadoras para los autistas y sus familias, como tambi茅n para el avance de la ciencia. Al tratar el autismo como una psicosis reactiva, el objetivo terap茅utico era "curar" al ni帽o mediante la separaci贸n de sus padres y largas terapias anal铆ticas destinadas a reconstruir el yo.

Fue necesario que surgieran voces cr铆ticas, tanto desde la ciencia como desde los mismos padres, para desafiar el dogma predominante de esta 茅poca. El psic贸logo Bernard Rimland, en 1964, fue uno de los primeros en rebatir la teor铆a de la madre refrigerador, insistiendo en que el autismo era un trastorno biol贸gico del desarrollo neurol贸gico, no una enfermedad mental causada por el entorno familiar.


La Evoluci贸n de los Manuales Diagn贸sticos desde el 1 al 5.

Esta transici贸n desde la "psicosis infantil" a los "trastornos del neurodesarrollo" se refleja con precisi贸n en la evoluci贸n del Manual Diagn贸stico y Estad铆stico de los Trastornos Mentales (DSM). Esta trayectoria es fundamental para entender c贸mo el concepto de espectro termin贸 por imponerse sobre las categor铆as predominantes en ese momento.


Versiones del Manual y sus cambios con respecto al autismo:

  • DSM-I, publicado en 1952, lo cataloga Reacci贸n esquizofr茅nica, tipo infantil. El autismo se considera un s铆ntoma de la esquizofrenia previo la pubertad.
  • DSM-II, publicado en1968, lo cataloga como Esquizofrenia, tipo infantil. Persiste el v铆nculo con la psicosis; se a帽ade la posibilidad de retraso mental asociado.
  • DSM-III, publicado en 1980, cataloga el Autismo Infantil dentro de los TGD (Trastornos Generales del Desarrollo). Se reconoce como entidad independiente de la esquizofrenia, con  inicio antes de los 30 meses.
  • DSM-III-R, publicado en 1987, cataloga al Trastorno Autista. El diagn贸stico se vuelve m谩s conductual y descriptivo. Se elimina el requisito de inicio temprano.
  • DSM-IV, publicado en 1994, lo cataloga como parte de los Trastornos Generalizados del Desarrollo (TGD) e introduce el S铆ndrome de Asperger y el TGD No Especificado.
  • DSM-5, publicado en 2013, lo cataloga como Trastorno del Espectro Autista (TEA). Donde hay una unificaci贸n de subtipos en un espectro 煤nico basado en niveles de apoyo necesarios.

El DSM-III (1980) marc贸 un antes y un despu茅s al extraer al autismo del paraguas de la psicosis y situarlo dentro de los Trastornos Generalizados del Desarrollo (TGD). Este cambio reconoci贸 que el autismo no era una distorsi贸n de la personalidad, sino un curso de desarrollo fundamentalmente distinto desde el inicio de la vida. Finalmente, el paso al DSM-5 en 2013 elimin贸 las fronteras artificiales entre el autismo de Kanner y el de Asperger, reconociendo que todos forman parte de un mismo espectro dimensional con diferentes niveles de necesidad de apoyo y perfiles de lenguaje e inteligencia. Lo que elimina al S铆ndrome de Asperger dentro de las categor铆as diagn贸sticas.


El Nacimiento de la Neurodiversidad:

Mientras la psiquiatr铆a refinaba sus criterios, a finales de la d茅cada de 1990 surgi贸 un movimiento que cuestionar铆a la base misma del modelo m茅dico. La llamada "neurodiversidad". Este concepto no naci贸 en un laboratorio, ni desde el mundo cl铆nico, sino en las comunidades virtuales de personas autistas que, gracias a la llegada de Internet, pudieron conectar y compartir sus experiencias por primera vez sin la intermediaci贸n de terapeutas o familiares. Siendo un concepto usado actualmente, con un origen socio virtual bastante claro.

El t茅rmino se atribuye habitualmente a la soci贸loga australiana Judy Singer, quien en su tesis de 1998 propuso que "las personas neurol贸gicamente diferentes, representan una nueva adici贸n a las categor铆as pol铆ticas de clase, g茅nero y raza". Singer, que tambi茅n es autista, argument贸 que las diferencias cerebrales deb铆an verse como una variaci贸n natural de la especie humana, similar a la biodiversidad en un ecosistema. De manera simult谩nea, el periodista Harvey Blume populariz贸 el concepto en un art铆culo de la revista The Atlantic (1998), donde sugiri贸 que la cultura de la cibern茅tica y la computaci贸n podr铆an favorecer una mentalidad autista, planteando que la neurodiversidad era esencial para la resiliencia y estabilidad cultural de la humanidad.

Sin embargo, investigaciones recientes sugieren que el concepto en realidad fue una creaci贸n colectiva. Mucho antes de las publicaciones acad茅micas, ya se discut铆a sobre la "diversidad neurol贸gica". Personas como Jim Sinclair (Activista por el Autismo), hab铆an sentado las bases a帽os antes con textos de gran relevancia como "Don't Mourn for Us" (No sufran por nosotros, 1993), donde instaba a los padres a dejar de buscar una cura y empezar a aceptar la neurolog铆a de sus hijos como una identidad v谩lida.


Neurodiversidad  vs Neurodivergencia:

Uno de los mayores obst谩culos existentes a d铆a de hoy para una correcta comprensi贸n del tema, es el uso indistinto de t茅rminos que tienen significados t茅cnicos divergentes. Autores como el profesor en Psicolog铆a, Nick Walker han sido fundamentales para establecer una regla clara que permita el avance del paradigma sin caer en concepciones que desvirt煤en su el futuro de la investigaci贸n, activismo y pol铆tica neurodivergente.

A grandes rasgos, a d铆a de hoy, se consideran dos t茅rminos definidos a continuaci贸n:

Neurodiversidad (El Hecho Biol贸gico): La neurodiversidad no es una perspectiva, ni un movimiento, ni una creencia. Es un hecho biol贸gico. Se refiere a la diversidad infinita de las mentes humanas y al funcionamiento neurocognitivo dentro de nuestra especie. T茅cnicamente, no existen "personas neurodiversas", del mismo modo que no existen "personas biodiversas". La neurodiversidad es una caracter铆stica de un grupo, de un colectivo o de la especie en su totalidad. No de una sola persona.  Por ejemplo, una sala de clases donde hay personas autistas, con TDAH y personas neurot铆picas es una comunidad neurodiversa.

Neurodivergencia (La Condici贸n Individual): La neurodivergencia en cambio, es el t茅rmino correcto para referirse a un individuo cuyo cerebro funciona de una manera que diverge significativamente de los est谩ndares dominantes de lo que se considera " estad铆sticamente com煤n". (No confundir con correcto). Una persona puede identificarse como neurodivergente si posee una condici贸n como autismo, TDAH, dislexia, s铆ndrome de Tourette, o incluso, debido a los estudios mas recientes que hablan del car谩cter neurobiol贸gico  de algunas condiciones de salud mental, se incorpora en algunas partes,  el trastorno bipolar o el TOC.

La neurodivergencia adem谩s se divide en dos grandes categor铆as seg煤n su origen:

  • Neurodivergencia Innata: Son condiciones con las que se nace, como el autismo o la dislexia, que son intr铆nsecas a la personalidad y la forma de procesar el mundo.
  • Neurodivergencia Adquirida: Son diferencias neurol贸gicas producidas por la experiencia, como un traumatismo craneoencef谩lico, el trastorno de estr茅s postraum谩tico (TEPT) o el impacto de pr谩cticas que alteran el funcionamiento cerebral de forma duradera. Este grupo, si bien son parte de las Neurodivergencias. Socialmente no se les suele incluir dentro del paraguas de la Neurodivergencia.
Eso nos lleva al siguiente tema:

El Paradigma de la Neurodiversidad frente al Paradigma de la Patolog铆a

Nick Walker define el "Paradigma de la Neurodiversidad" como una perspectiva que ve la diversidad neurocognitiva como una forma natural de diversidad humana que aporta valor a la sociedad. Este paradigma se opone frontalmente al "Paradigma de la Patolog铆a", que asume que existe un cerebro "normal" y que cualquier desviaci贸n es un defecto que debe ser corregido.

Este choque de visiones se manifiesta en la forma en que entendemos la discapacidad. Mientras el modelo m茅dico-patol贸gico sit煤a la discapacidad en el individuo y sus "d茅ficits", el modelo social-neurodiverso la sit煤a en la interacci贸n entre la persona y un entorno que no es accesible ni inclusivo. Por ejemplo, para un ni帽o autista con hipersensibilidad auditiva, la discapacidad no es el autismo en s铆, sino una escuela que no ofrece espacios de calma sonora. Este debate se mantiene a d铆a de hoy con diversas posturas, desde el 谩rea cient铆fica, pol铆tica, social y dentro de comunidades neurodivergentes, manteniendo incluso ideas opuestas con respecto al t茅rmino de discapacidad.


Masking y el Doble Problema de la Empat铆a:

Muchas personas neurodivergentes, especialmente mujeres y personas con altas capacidades cognitivas (AACC), pasan a帽os "actuando como neurot铆picas" para evitar el estigma y la marginaci贸n social. Sin embargo, este esfuerzo cognitivo constante tiene un precio muy alto: Se desarrolla una variedad de alteraciones como trastornos ansiosos, depresi贸n, p茅rdida de identidad y burnout autista.

Relacionado con esto se encuentra el concepto de "Doble Problema de la Empat铆a", propuesto por el Soci贸logo especializado en Autismo, Damian Milton. Este concepto desaf铆a la noci贸n de que los autistas tienen un d茅ficit de empat铆a. Milton argumenta que la dificultad de comunicaci贸n es bidireccional: a los neurot铆picos les resulta tan dif铆cil entender la mente de un autista como a este entender la de un neurot铆pico. La comunicaci贸n fluye eficazmente entre personas con el mismo neurotipo, pero se rompe cuando los estilos de procesamiento son distintos.


¿En qu茅 est谩 la ciencia actualmente?:

La ciencia contempor谩nea est谩 empezando a validar los aspectos de la biolog铆a neurodivergente a trav茅s de herramientas avanzadas como las neuroimagen y la conect贸mica. Que se ha utilizado por ejemplo para identificar subtipos biol贸gicos dentro de condiciones como el TDAH o el autismo. Por ejemplo, estudios con m谩s de 123,000 escaneos de resonancia magn茅tica han identificado que no existe un cerebro autista est谩ndar, sino en realidad, existen m煤ltiples trayectorias de crecimiento cerebral y cortical, que requieren apoyos personalizados y 煤nicos.

Este nuevo enfoque tambi茅n ha tra铆do consigo una necesaria revisi贸n 茅tica de las cada vez menos populares practicas ABA (An谩lisis Conductual Aplicado). Estas intervenciones est谩n siendo cuestionadas por su 茅nfasis en la normalizaci贸n externa, con un enfoque capacitista a costa de la salud mental interna del individuo. En su lugar, est谩 surgiendo una corriente de profesionales de la salud, con un enfoque neuroafirmativo, que se est谩n enfocando y especializando en el 谩rea de la neurodivergencia.


Conclusiones:

La g茅nesis del concepto de neurodivergencia no es solo un cambio en los manuales del DSM. Es una reconfiguraci贸n de nuestra noci贸n del t茅rmino. Hemos pasado de ver a los ni帽os autistas como personas "rotas" o "psic贸ticas" que deb铆an ser reparadas, a trav茅s de tratamientos e intervenciones que a d铆a de hoy se considerar铆an inmorales y poco 茅ticas. Ya que el neurodivergente en resumen, tiene una configuraci贸n neuronal distinta que enriquece la diversidad de nuestra especie.

Comprender que la neurodiversidad es el conjunto y la neurodivergencia es la diferencia individual permite a las personas situarse en un lugar de mayor respeto y entendimiento. Ser autista o neurodivergente no es padecer una enfermedad, sino pertenecer a una forma de ser distinta, con una forma de ver la cultura y la sociedad de una manera distinta, con sus propios c贸digos, ritmos y formas de afecto. El reto del siglo XXI no es curar el cerebro divergente, sino curar a la sociedad de su rigidez capacitista, para que todas las mentes puedan encontrar un lugar donde no solo sobrevivan, sino donde prosperen.


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jueves, 16 de abril de 2026

Chile no le teme a envejecer, le teme a verse viejo

 



Por Javiera Sarmiento | Psicolog铆a cl铆nica infantil y de adultos

Chile envejece a ritmo acelerado, pero su cultura sigue m谩s preocupada por c贸mo lucir谩 la vejez que por entender lo que realmente le ocurre al cuerpo por dentro. Esa ignorancia tiene consecuencias cl铆nicas concretas y silenciosas.

Hay t茅rminos que cualquier persona de entre 30 y 50 a帽os maneja hoy con relativa soltura: retinol, 谩cido hialur贸nico, vitamina C s茅rica, p茅ptidos de cobre, factor de crecimiento epid茅rmico. La industria cosm茅tica ha hecho un trabajo formidable ense帽谩ndonos el lenguaje molecular de la piel que envejece. Sabemos que el retinol estimula la renovaci贸n celular. Sabemos que el 谩cido hialur贸nico retiene agua en los tejidos. Sabemos que a partir de cierta edad la producci贸n de col谩geno disminuye y que hay que compensarla con algo como cremas, suplementos o procedimientos.

Pero preg煤ntele a esa misma persona qu茅 es la sarcopenia. Qu茅 ocurre con la densidad mineral 贸sea despu茅s de los 50. C贸mo cambia el sistema nervioso central con el paso de los a帽os. Qu茅 significa que los niveles de dopamina, serotonina y noradrenalina disminuyan progresivamente en el cerebro envejecido. Y preg煤ntele cu谩ndo la p茅rdida de memoria que uno nota es normal y cu谩ndo es una se帽al que merece atenci贸n. La respuesta, en la mayor铆a de los casos, ser谩 un silencio.

Esta asimetr铆a (saber mucho sobre c贸mo se ve la vejez desde afuera, y casi nada sobre lo que ocurre biol贸gicamente por dentro), no es un detalle trivial. Es una falla cultural con consecuencias cl铆nicas reales. Y en un pa铆s que, seg煤n el Censo 2024, ya tiene el 14% de su poblaci贸n sobre 65 a帽os y ser谩 el m谩s envejecido de Latinoam茅rica para 2050, esa falla se vuelve urgente.


La biolog铆a que nadie nos explica

El envejecimiento es un proceso universal, gradual e individual que transforma el cuerpo desde adentro con una profundidad que ninguna crema puede igualar ni, por cierto, detener. Pero a diferencia de la pubertad (que se explica en el colegio, que se habla en casa, que tiene un nombre en la cultura popular), los cambios biol贸gicos de la vejez siguen siendo en gran medida un territorio sin mapa para la mayor铆a de las personas.

Tomemos el m煤sculo. A partir de los 30 a帽os, el cuerpo humano comienza a perder masa muscular de forma progresiva. A los 50, esa p茅rdida se acelera. El fen贸meno tiene nombre cl铆nico: sarcopenia. No es una enfermedad en el sentido tradicional, sino un proceso asociado al envejecimiento que afecta la movilidad, el equilibrio, el metabolismo de la glucosa, la capacidad de recuperarse ante una ca铆da o una hospitalizaci贸n. La sarcopenia no duele. No produce s铆ntomas evidentes en sus etapas tempranas. Simplemente ocurre, en silencio, mientras la persona invierte en cremas reafirmantes que act煤an sobre la superficie de la piel.

Lo mismo ocurre con los huesos. La densidad 贸sea disminuye con la edad, de manera especialmente pronunciada en mujeres despu茅s de la menopausia debido a la ca铆da en los niveles de estr贸genos. El resultado es la osteoporosis: huesos que se vuelven porosos, fr谩giles, propensos a fracturarse ante ca铆das que en una persona joven no tendr铆an consecuencias. En Chile, la fractura de cadera en adultos mayores es una de las principales causas de hospitalizaci贸n, p茅rdida de independencia y mortalidad. Una fractura de cadera, en muchos casos, marca el inicio del declive funcional definitivo. Y sin embargo, muy pocas personas saben cu谩ndo deber铆a hacerse una densitometr铆a 贸sea, ni qu茅 relaci贸n tiene el consumo de calcio y vitamina D a los 40 a帽os con la resistencia del hueso a los 75 a帽os.


El cerebro envejece:  Qu茅 cambia y que no

El cerebro tambi茅n envejece, y hacerlo de forma informada respecto a ese proceso marca una diferencia enorme en la calidad de vida. Durante el envejecimiento fisiol贸gico, el cerebro experimenta una reducci贸n progresiva de ciertos neurotransmisores (dopamina, serotonina, noradrenalina), que influyen en el estado de 谩nimo, la velocidad de procesamiento, la memoria de trabajo y la coordinaci贸n motora. Esto no significa que toda persona mayor vaya a desarrollar una demencia: la mayor铆a no lo har谩. Pero s铆 significa que hay cambios cognitivos que son normales y esperables, y el saber distinguirlos es la mejor forma de prepararse.

Lo que la neurociencia ha confirmado en los 煤ltimos a帽os es tanto tranquilizador como exigente. Hay formas de inteligencia que no solo no disminuyen con la edad, sino que mejoran: la llamada inteligencia cristalizada (la capacidad de integrar conocimiento acumulado, de reconocer patrones, de comprender contextos complejos), se mantiene activa e incluso se enriquece hasta muy tarde en la vida. Por otro lado, lo que s铆 declina es la velocidad de procesamiento y la llamada inteligencia fluida, relacionada con resolver problemas nuevos de manera r谩pida. Conocer esa diferencia permite entender que una persona mayor que responde m谩s lento no es necesariamente alguien con deterioro patol贸gico: puede ser alguien cuyo cerebro ha cambiado de ritmo, no de capacidad.

Pero tambi茅n es cierto que en Chile alrededor de 180.000 personas viven hoy con alguna forma de demencia, cifra que se proyecta en 626.000 para 2050. Y que el 40% de esos casos podr铆a prevenirse o retrasarse modificando factores de riesgo abordables desde antes de los 60: la inactividad f铆sica, el aislamiento social, la hipertensi贸n no controlada, la depresi贸n no tratada, la estimulaci贸n cognitiva insuficiente. Son factores que se pueden intervenir. Pero solo si se conocen. Y para conocerlos, hace falta que alguien los ense帽e.


La industria cosm茅tica nos ense帽贸 lo interesante:

No es casualidad que sepamos m谩s de retinol que de sarcopenia. La industria cosm茅tica tiene algo que la salud p煤blica no tiene: presupuesto de marketing, acceso masivo a redes sociales, y un modelo de negocio que requiere crear deseo y urgencia. El miedo a las arrugas es rentable. El miedo a caerse a los 80 por falta de masa muscular, no.

El resultado es una cultura que ha invertido en lo que considera prioridades: se gastan recursos considerables en ralentizar lo que se ve, y casi ninguno en preparar lo que importa.

No estoy argumentando en contra del cuidado de la piel ni de querer sentirse bien con el propio cuerpo a cualquier edad. Eso es leg铆timo y tiene su lugar. Lo que argumento es que ese cuidado externo, cuando existe una ausencia total de educaci贸n sobre los procesos internos del envejecimiento, produce una ilusi贸n de control que puede resultar cara. La persona que se hidrata todos los d铆as pero no hace ejercicio, no duerme bien, no gestiona de manera correcta su estr茅s y no mantiene vida social activa, est谩 cuidando la fachada de un edificio cuya estructura se deteriora sin atenci贸n.


Lo que nos hace falta: Educar a la poblaci贸n, para tener un correcto envejecimiento

Como psic贸loga cl铆nica, trabajo frecuentemente con personas que llegan a la consulta en la adultez media o tard铆a con una sensaci贸n difusa de que algo en su cuerpo o en su mente ha cambiado, pero sin herramientas para nombrarlo ni para entender qu茅 es esperable y qu茅 no. El olvido que apareci贸 a los 58. El cansancio que ya no se recupera igual. La tristeza que se instal贸 despu茅s de la jubilaci贸n. El miedo a la dependencia futura. En muchos casos, lo que falta no es solo tratamiento: es informaci贸n. Contexto. Un mapa b谩sico de lo que el envejecimiento implica biol贸gica, cognitiva y emocionalmente.

Eso no se ense帽a en el colegio. No se habla sistem谩ticamente en los controles de salud hasta que hay un problema. No est谩 en los medios salvo cuando se trata de un caso extremo o de un producto a vender. Y la brecha que deja esa ausencia no es solo individual: es colectiva. Chile est谩 envejeciendo sin que su poblaci贸n sepa c贸mo envejecer.

Por ejemplo, algunas cosas b谩sicas que toda persona adulta deber铆a conocer antes de los 50, son las siguientes: que la masa muscular se puede preservar y trabajar en cualquier etapa con ejercicio de fuerza regular; que la salud 贸sea depende de h谩bitos que se construyen d茅cadas antes de que aparezca la osteoporosis; que el sue帽o reparador no es un lujo sino un proceso activo de limpieza cerebral cuya importancia aumenta con la edad; que la vida social sostenida no es recreaci贸n sino un factor protector cognitivo con evidencia cient铆fica s贸lida; y que la diferencia entre un olvido normal y uno que merece evaluaci贸n tiene caracter铆sticas espec铆ficas que se pueden aprender.

La vejez no comienza a los 65. Comienza, en t茅rminos biol贸gicos, mucho antes. Y la pregunta que Chile deber铆a hacerse (como sociedad, como sistema de salud, como cultura), no es solo c贸mo vamos a cuidar a los adultos mayores cuando lleguen. Es cu谩nto estamos dispuestos a invertir en que la gente llegue a esa etapa habiendo aprendido algo sobre su propio cuerpo. Algo que ninguna crema, por m谩s activos que contenga, puede reemplazar.



Sobre la autora

Javiera Sarmiento Jara es psic贸loga cl铆nica titulada de la Universidad Cat贸lica Silva Henr铆quez, con m谩s de cuatro a帽os de experiencia en atenci贸n cl铆nica individual y grupal en entornos p煤blicos y privados. Actualmente se desempe帽a como psic贸loga en el Servicio de Psiquiatr铆a de Adultos del Hospital Cl铆nico Metropolitano El Carmen. En 2026 inicia el Mag铆ster en Rehabilitaci贸n Neuropsicol贸gica del Adulto y Personas Mayores en la Universidad Diego Portales.

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domingo, 12 de abril de 2026

Conoce los Primeros Auxilios Psicol贸gicos (PAP)

 


M谩s all谩 del consuelo, Primeros Auxilios Psicol贸gicos (PAP)

 

1.       El impacto invisible del 70%

Para la mayor铆a de las personas, el mundo se siente como un lugar previsible y relativamente seguro. Sin embargo, un evento traum谩tico tiene el poder de fracturar esa ilusi贸n en un instante, produciendo lo que en psicolog铆a llaman el "quiebre del sentido de seguridad". El trauma no es una excepci贸n estad铆stica; es una realidad que atraviesa el tejido social: los datos globales indican que m谩s del 70% de la poblaci贸n mundial experimentar谩 al menos un evento traum谩tico a lo largo de su vida.

Desde un accidente de tr谩nsito hasta el duelo por una muerte repentina, estas experiencias no solo dejan cicatrices invisibles. El impacto en la salud p煤blica es devastador: la exposici贸n al trauma aumenta entre un 50% y un 200% el riesgo de desarrollar enfermedades f铆sicas cr贸nicas, con v铆nculos probados hacia la enfermedad coronaria, la hipertensi贸n y la artritis. Adem谩s, el trauma es un motor de exclusi贸n, elevando dr谩sticamente el riesgo de desempleo, deserci贸n escolar y crisis familiares. Ante esta emergencia silenciosa, los Primeros Auxilios Psicol贸gicos (PAP) se han consolidado como la herramienta de intervenci贸n inmediata recomendada por la OMS para detener este efecto domin贸.

 

2.       El Protocolo ABCDE

Existe la creencia err贸nea de que ayudar a alguien en crisis consiste en forzarlo a "desahogarse" o analizar sus sentimientos. En realidad, los PAP se alejan de la psicoterapia tradicional para centrarse en un apoyo social y pragm谩tico. En Chile, la Escuela de Medicina UC y la Achs han operacionalizado este modelo a trav茅s del Protocolo ABCDE, una gu铆a t茅cnica, herramienta probada para funcionar en el "mundo real": en la camilla de una urgencia ruidosa, en un albergue tras un desastre o en la calle, respetando siempre la autonom铆a del afectado.

Sus componentes se dividen en cinco pasos esenciales:

A (Escucha Activa): Brindar una presencia emp谩tica que permita a la persona comunicarse si lo desea, sin presiones.

B (Reentrenamiento de la Ventilaci贸n): Ense帽ar t茅cnicas de respiraci贸n que act煤an como un "freno" fisiol贸gico, ayudando a recuperar la calma org谩nica.

C (Categorizaci贸n de necesidades): Ayudar a la mente abrumada a jerarquizar problemas urgentes (comida, tr谩mites, contacto).

D (Derivaci贸n a redes de apoyo): Conectar al individuo con su familia o servicios de asistencia.

E (Psicoeducaci贸n): Entregar informaci贸n clara sobre qu茅 reacciones son normales y cu谩les son se帽ales de alerta.

 

3.       El impacto real en el "d铆a despu茅s"

La efectividad de los PAP no es solo una sensaci贸n subjetiva de alivio; se mide en su capacidad para prevenir conductas que arruinan vidas meses despu茅s del evento. Un ensayo cl铆nico realizado en Chile en 2017 analiz贸 c贸mo los PAP reducen las conductas desadaptativas a los tres meses de seguimiento.

Para dimensionar su 茅xito, los cient铆ficos utilizan el “N煤mero Necesario a Tratar (NNT)”, que indica cu谩ntas personas deben recibir la ayuda para evitar un desenlace negativo.

Los resultados son contundentes:

  • Reducci贸n del consumo de alcohol y sustancias (NNT = 3.0): Al reducir la angustia inicial, se evita que el paciente intente "automedicarse" con sustancias que, lejos de ayudar, entorpecen la adaptaci贸n natural al trauma.
  • Disminuci贸n de conflictos interpersonales (NNT = 3.5): La intervenci贸n modera la hiperexcitabilidad, evitando que el estr茅s se traduzca en estallidos de ira que da帽en los v铆nculos familiares.
  • Menor uso de licencias m茅dicas (NNT = 5.9): Una recuperaci贸n m谩s r谩pida de la funcionalidad permite al individuo retomar su vida laboral y diaria de forma saludable.

 

4.       La democratizaci贸n de la ayuda, todos pueden ayudar

Una de las mayores virtudes de los PAP es que no son propiedad exclusiva de los especialistas. De hecho, su mayor valor reside en ser aplicados por primeros respondedores (polic铆a, bomberos) e incluso por la comunidad. Como define la Organizaci贸n Mundial de la Salud: "Los Primeros Auxilios Psicol贸gicos son una respuesta humana de apoyo a otro ser humano que est谩 sufriendo y que podr铆a necesitar ayuda".

Esta visi贸n permite que instituciones como SENAPRED integren estos principios en la cultura de prevenci贸n ciudadana. El "Plan Familia Preparada", por ejemplo, utiliza la l贸gica de los PAP en sus 8 pasos, ense帽ando a los grupos familiares a identificar amenazas y definir zonas de seguridad. Preparar a las familias para actuar con calma y estructura ante un sismo o incendio es, en esencia, aplicar PAP a nivel comunitario, transformando a los ciudadanos en los primeros guardianes de la salud mental de su entorno.

 

5.       Menos es m谩s: Por qu茅 evitar el "Debriefing" tradicional

Durante a帽os se aplic贸 el debriefing o investigaci贸n, una t茅cnica que obligaba a las v铆ctimas a relatar el trauma en detalle poco despu茅s del evento. Hoy sabemos que esto puede ser contraproducente al favorecer la "sobreconsolidaci贸n de recuerdos traum谩ticos". Forzar el relato re-traumatiza el cerebro porque refuerza la memoria mientras el cuerpo sigue en un estado de alarma o alerta.

Los PAP revolucionan este enfoque al centrarse en la calma y la seguridad b谩sica. Los datos cl铆nicos indican que esta intervenci贸n reduce en 7.7 puntos los s铆ntomas de estr茅s postraum谩tico en las escalas de seguimiento en comparaci贸n con solo entregar folletos informativos.

 

6.       Una red de seguridad que ya existe en Chile

En nuestro pa铆s, el acceso a esta contenci贸n inicial se ha democratizado a trav茅s de diversas l铆neas de apoyo gratuitas que operan bajo estos principios de ayuda humana y profesional:

  • Salud Responde (600 360 7777): Orientaci贸n profesional con psic贸logos especializados en crisis.
  • Fono Drogas y Alcohol (1412): Ayuda confidencial y an贸nima las 24 horas.
  • Fono Orientaci贸n Violencia contra las mujeres (1455): Apoyo gratuito de especialistas; se puede llamar incluso sin saldo en el celular.
  • Psic贸logos Voluntarios de Chile: Contenci贸n emocional y PAP gratuitos. Contacto al +569 75592366 (de 10:00 a 19:00 horas) o en psicologosvoluntarios.cl.
  • Fundaci贸n Todo Mejora: Especializados en apoyo a j贸venes LGBT+ frente al bullying o riesgo suicida.

 

7.       Hacia una cultura de la resiliencia

Como profesionales de la salud mental y f铆sica, entendemos que la resiliencia no es un rasgo individual, sino un proceso que se construye colectivamente. Los Primeros Auxilios Psicol贸gicos representan una v铆a econ贸mica, humana y cient铆ficamente respaldada para mitigar el impacto del trauma en la salud de las personas. No se trata solo de evitar el trastorno psiqui谩trico, sino de ofrecer una mano firme que impida que el dolor de hoy se convierta en la enfermedad del ma帽ana.


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lunes, 6 de abril de 2026

El diagn贸stico no es un destino


El diagn贸stico no es un destino.

Por Javiera Sarmiento Jara | Psic贸loga cl铆nica infantil y de adultos.



 Tengo una frase que repito con frecuencia en mi consulta y que, con los a帽os, se ha transformado en una especie de norte para mi pr谩ctica: el diagn贸stico no es un pron贸stico. La digo porque creo en ella. Y la digo tambi茅n porque es justamente lo que muchas familias necesitan escuchar, y que pocos profesionales se atreven a decirles con claridad.


Cuando una familia recibe un diagn贸stico para su hijo —TDAH, TEA/CEA, trastorno de ansiedad, dificultades del aprendizaje— algo se transforma en ese cuarto. Lo que deber铆a ser el punto de partida de un proceso de comprensi贸n y apoyo se convierte, demasiadas veces, en una condena. Una etiqueta cl铆nica que funciona -para muchas familias- como punto final en lugar de como apertura.


Eso, en mi opini贸n, es un error. Y la evidencia cient铆fica actual nos da razones s贸lidas para decirlo sin rodeos.



Un cerebro en transformaci贸n permanente


La plasticidad cerebral —la capacidad del sistema nervioso para reorganizarse y construir nuevas conexiones en respuesta a la experiencia— no es una met谩fora motivacional. Es neurobiolog铆a. Y durante la infancia, esa capacidad es especialmente potente. Los circuitos que procesan el mundo exterior se desarrollan con una intensidad que no volver谩 a repetirse en ninguna otra etapa de la vida, lo que explica por qu茅 los primeros a帽os son tan determinantes para el aprendizaje.


En t茅rminos pr谩cticos, esto significa que el cerebro de un ni帽o de seis a帽os no es el mismo que tendr谩 a los doce. El terreno sobre el que descansa cualquier diagn贸stico est谩 en movimiento constante. El perfil cognitivo de un ni帽o refleja sus fortalezas y dificultades en un momento espec铆fico. Es una fotograf铆a, no la pel铆cula completa. La adolescencia tampoco es la excepci贸n. Estudios de neuroimagen han mostrado que las regiones vinculadas a funciones como la memoria y la resoluci贸n de problemas siguen desarroll谩ndose activamente bien entrada la adolescencia temprana, entre los diez y los catorce a帽os.



El diagn贸stico como imagen moment谩nea


La literatura cl铆nica m谩s reciente ha comenzado a plantear algo que me parece fundamentalmente honesto: un diagn贸stico es una imagen del neurodesarrollo de un ni帽o en un punto determinado, no una verdad inamovible. Describe una distancia respecto a lo esperado para su edad, en ese momento. Nada m谩s, nada menos.


Esto tiene consecuencias directas. Un diagn贸stico puede —y debe— revisarse con el tiempo. Pero muchas familias nunca reciben esa informaci贸n de manera expl铆cita. Se les entrega un informe, se les explica qu茅 tiene su hijo hoy, y rara vez se les dice que ese cuadro puede evolucionar, que la evaluaci贸n deber谩 actualizarse, y que lo que describe al ni帽o ahora no necesariamente lo definir谩 en el futuro.


La pregunta que deber铆a guiar nuestro trabajo no es "¿qu茅 tiene este ni帽o?" sino mas bien: ¿cu谩les son sus fortalezas y dificultades reales, y c贸mo podemos acompa帽arlo para que desarrolle su mejor trayectoria posible?



El argumento que m谩s me preocupa


Existe en nuestra disciplina una resistencia t谩cita a hablar de cambio con los padres. La l贸gica, pocas veces enunciada en voz alta, es que si se les ofrece esperanza, perder谩n urgencia. Que si saben que el diagn贸stico puede cambiar, actuar谩n con menos consistencia.


Encuentro ese argumento profundamente paternalista. Y adem谩s, d茅bil desde el punto de vista de la evidencia.


La intervenci贸n temprana existe precisamente para aprovechar la plasticidad cerebral de los primeros a帽os. Cuando es oportuna, sostenida e intensa, produce avances reales en 谩reas como el lenguaje, la socializaci贸n, el autocontrol o la coordinaci贸n. La esperanza bien fundamentada no es el enemigo de la acci贸n terap茅utica. Es su motor. Los padres que comprenden que el cerebro de su hijo es moldeable, y que el trabajo que hacen tiene un efecto concreto sobre ese desarrollo, son padres m谩s comprometidos y m谩s capaces de sostener el proceso a lo largo del tiempo.



Lo que las familias merecen escuchar


Un diagn贸stico oportuno no condena a un ni帽o. Le abre puertas: permite intervenir a tiempo y construir las condiciones para que despliegue su potencial. Esa es la narrativa que tendr铆amos que instalar en las consultas, un apoyo enfocado en cada persona, como un mundo, y no un discurso capacitista y correctivo, ni tampoco la del ni帽o atrapado en una categor铆a diagn贸stica, sino la del ni帽o que, con los apoyos adecuados, puede recorrer una trayectoria que hoy no es posible predecir con certeza.


Evaluar no deber铆a servir para clasificar de forma r铆gida. Deber铆a servir para orientar a los adultos que rodean a ese ni帽o, para que puedan ofrecerle la estimulaci贸n m谩s adecuada a quien es y a lo que necesita.


Las familias que llegan a mi consulta con un diagn贸stico reciente entre las manos merecen salir con dos cosas: claridad sobre lo que su hijo necesita hoy, y la comprensi贸n honesta de que ese diagn贸stico es el inicio de una conversaci贸n, no el cierre de una historia. Merecen saber que el cerebro de su hijo trabaja sin descanso, que el desarrollo no se detiene, y que cada intervenci贸n bien orientada tiene peso real.


La esperanza, cuando est谩 bien fundada y bien explicada, no es un consuelo emocional. En salud mental infantil, es parte del tratamiento.


Las opiniones expresadas en esta columna representan la perspectiva cl铆nica de la autora y se basan en literatura cient铆fica vigente sobre neurodesarrollo infantil.


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